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Cosas Que Pasan Una Vez En La Vida: CMDayJaén Y… HUMS

Cosas que pasan una vez en la vida: CMDayJaén y… HUMS

Está la suerte, está la súper-suerte, y después está la híper-ultra-mega-suerte. Y esto último, por suerte (valga la redundancia) es lo que quien esto firma ha podido vivir el pasado 23 de enero, como participante en el CMDayJaén en representación de AERCO&PSM. Híper-ultra-mega-suerte (HUMS, a partir de ahora), por el nivel de conocimientos y la arrolladora experiencia que tienen aquellos con los que compartí escenario y al lado de los cuales uno no puede más que considerarse aprendiz de todo y maestro de nada. Y ojalá siempre vinieran así dadas. Es como volver a sentirse niño: absorbiendo toda la información que puedas, y encima sin tener la preocupación de comer o dormir caliente porque el excelente equipo de la organización tenía preparado cualquier mínimo detalle.

Habrá quien piense que compro favores con estas líneas o algo similar. Pero nada más lejos de la realidad, no solo intento permitirme escribir de lo que me da la gana (si no me crees, ahí tienes mi anterior post sobre la GDPR), sino que siempre digo que esto del showcial media, o va de personas, vivencias en primer grado y autenticidad, o no va de nada por más labor de prestidigita-liza-dor que le quieras poner. Magia no hay más que la que uno intenta ponerle a la vida. Lo demás es artificio técnico previsible, barato, ramplón y además de absurdo, ineficaz.

¿Por qué digo que el CMDayJaén fue un HUMS en toda regla? Porque allí estuve con monstruos de la talla de Pablo D. Martín, Andrés García Carranza, Hugo Gómez de La Criatura Creativa y el celebérrimo, al menos por estos lares dospuntocero, alcalde de Jun. Cuando compartes escenario con gente que “lo peta” en Instagram y además en sus negocios, o que es un puntal de la consultoría digital senior, o que es un fenómeno de la creatividad digital, o que ha sido un líder de la revolución 2.0 de la gobernabilidad municipal… No te queda otra que decir: yo no tengo suerte, yo lo que tengo es HUMS.

Al margen del contenido técnico de las charlas, que como cabe suponer fue de lo mejor que he oído en años, valgan aquí algunos apuntes humanos que han hecho de esta experiencia algo tan fantástico. La cosa ya empezó bien desde el mismo viaje hasta Jaén. Charnego de adopción como soy desde hace medio año, me embarqué en Barcelona rumbo Córdoba, con la medio sospecha de que coincidiría en el AVE con Pablo D. Martín a partir de Zaragoza, que por algo se define como “maño por los cuatro costados”. Harto ya de tratar de conseguir una conexión 4G estable para compartirla con mi portátil -ay, esas infraestructuras, ay, operadoras, ay, Renfe-, tras varias horas de infructuosos intentos, decidí darme una tregua en la cafetería del tren. Nota al margen: ¿alguna vez se darán cuenta los señores adjudicadores / adjudicatarios que, por mucho de que tengan un negocio cautivo en dichas cafeterías, el día que surja una alternativa viable al tren -hola, Hyperloop-, los clientes NO perdonaremos los 25 años de tomadura de pelo de sus “precios populares”? Fin de la nota. El HUMS empieza ahora.

Así que ahí me tienes. Echándome mi cervecita y mis patatillas a precio de caviar de beluga en Backingham, echando a perder una vez más todos los esfuerzos en la contención del órgano más tonto y autómata de la madurez (la tripa), cuando al minuto se me aparece al lado un tipo con barba, y un iPhone en la mano. Noto que me mira. Se vuelve al iPhone. Nota que le miro. Se va a otro punto de la barra. “Si es él, seguro que se va a ahí para verme y buscarme la foto de perfil y ver si somos el mismo… como haría yo”. Así que lo hago. Pablo D. Martín, tecleo. Pues tiene que ser. Por narices, o por otras partes del cuerpo menos educadas. Me da el nervio tonto y le cambio el nombre: “¿Pedro?”. Me mira. Sí pero no, parece decir. “Alfonso”, añade. Ese, sí, y tú, Pablo, sí, Pablo, perdón, la leche, qué fallo, jajaja. Abrazo. HUMS. Como si nos conociéramos de toda la vida aunque es la primera vez que nos vemos. Energía en estado puro, hasta el punto de preguntarme, y preguntarle, qué le dieron de desayunar de pequeño. Más risas. Una hora hablando de lo profesional, lo personal, esto, lo otro, lo siguiente, que tal y que pascual. Oye, qué, echamos un rato trabajando y ya nos vemos al bajar en Córdoba. Venga, va. Yo aquí, el vagón 5. “No jodas, y yo”. Yo ahí. Pues yo en ese, dos filas detrás. Risas. Más amigos que gorrinos. Lo que bien empieza, me digo, mejor acaba. Fijo. HUMS.

Una hora más tarde nos está esperando Jaime Toribio, uno de los organizadores que se va a pegar la señora paliza de llevarnos hasta Jaén, acompañarnos a picar algo, darnos conversación mientras cierra mil y un temas para el día siguiente, no perder comba, estar pendiente de cualquier problema o incidencia con nuestra estancia, nuestras necesidades o nuestros caprichos… Y llevarnos a todos lados a los “desheredados” digitales que nos movemos sin coche por el mundo. Más HUMS. Sí, lo que debe hacer un organizador, me dirá alguien. Ya. Vale. Pero llevo unos cuantos organizadores a mis espaldas. Y como este Jaime, pocos. Sereno, confiable, cercano, y a la vez serio, profesional, entero. “Otro más al que quiero aprender a imitar cuando me haga mayor”, pienso. Aunque me haga mayor al final y no lo consiga. Pero si uno quiere hacer algo en la vida, por lo menos fijarse en los que saben, y no solo en los que dicen que saben. HUMS en estado puro.

Suma y sigue, el día 23 amanece con un inesperado paseo por las calles de Jaén aprendiendo a hacer de la mano de Pablo los fotocharcos como me dio por bautizarlos (seguro que no soy el primero), y disfrutar de la experiencia como si fuera la primera vez en mi vida que hago fotografías con un móvil. Nos liamos tanto que acabamos llegando casi tarde a la cita para el catering de recepción junto a las autoridades de Jaén. Por ahí anda una foto mía junto al alcalde… posición en la que también acabé de manera casual. ¿HUMS? Por si acaso, a posar, que nunca se sabe. Y de postre me pongo de cháchara con todo un maestro, el veterano pero lleno de actitud Andrés G. Carranza, con el que pegamos un repaso a conceptos como inteligencia social, marketing, ciberseguridad y, lo que es más freak aún, a las relaciones de todas esas disciplinas entre sí. Socorridos por contactos en común, agendas en común y quién sabe si proyectos algún día. Más magia. Sin tecnicismos. RequeteHUMS.

Y qué decir de Hugo AKA @huss87. No sé si sé qué decir. Pero allí lo tuve bien claro: “Hugo, aquí tu fan desde que me di de baja del periodismo y empecé en lo digital”. No, va, qué exageración, qué vergüenza. “Lo que tú quieras, añado, pero es lo que hay; estás en mis feeds desde que usaba Netvibes, y nunca has salido de ellos”. Ojo, que desde entonces ha llovido un Google Reader, un Feedly, y un sinfín de intentos de sacarme de mis feeds, como Flipboard o Google Kiosko, pero niet, nunca han podido. Y entonces descubres una vez más que tus admirados son especialmente grandes cuando, como es el caso de Hugo, es un tipo de carne y hueso, humilde, sensible, inadaptado al halago, cercano, siempre dispuesto a ayudar y por si fuera poco excelente orador. Llegas allí siendo su fan y te vas de allí rindiéndole tributo. De HUMS a HUMS, y tiro porque me lleva Huss.

Y por no aburrir, no cuento ya lo que vino después, la cena, el networking, descubrir al crack Joaquín Carrascosa, la conversación en torno a unas copas, y la alegría compartida de ver los rostros algo más relajados del equipo organizador, satisfecho por el excelente resultado. Y es que hazte cargo, primo, 300 personas, un martes, en Jaén. Chúpate esa, y ahora vas, y si puedes, lo tuiteas. Y se lo envías al alcalde de Jun, al que en el colmo del HUMS le entró una llamada de su jefe de filas, Pedro Sánchez, en mitad de la charla. Hay cosas que solo pasan una vez en la vida. Y una de ellas, y tan agradecido por haberla podido vivir, ha sido este CMDayJaén.

Gracias, AERCO&PSM. Gracias, Pablo. Gracias, Andrés. Gracias, Hugo. Gracias, José Antonio. Gracias, Jaime. Gracias, Joaquín. Gracias, equipo. Gracias, speakers (Dani y David). Gracias, creadora, que no me olvido de ti, Chris. Hasta la siguiente, si es posible. Gracias.

Imagen: “Fotocharco”, imitando al gran Pablo D. Martín.

Alfonso

Poniendo cerebro a la parte social de Internet en @SocialBrains y consultor de estrategias online en @Numerik. Y además, ex periodista.

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