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El Caso De #CharlieCharlie: La Histeria Social Se Hace Trending

El caso de #CharlieCharlie: la histeria social se hace trending

Divide un folio en cuatro rectángulos, y en cada uno escribe una palabra (normalmente dos “Sí” y dos “No”). Ahora coloca en el eje vertical un lápiz, y en el horizontal otro, que al estar por encima del primero, tendrá la punta en el aire.

Y pregunta a Charlie lo que quieras, repitiendo al principio su nombre dos veces…

 

Ah sí, se me olvidaba. Tienes que tener un móvil en la mano grabando el acontecimiento. Si no, no sirve de nada.

Es el nuevo “éxito” del social media. Otro de los grandes mitos que ha parido internet.

#CharlieCharlie (ES) es al parecer un espíritu del otro mundo, pero lo que podemos estar seguros es que tiene un hashtag la mar de activo, y se ha vuelto trending topic.

No está basado en nada. No se sabe (aún) quien fue el primero en lanzar este maquiavélico juego en la red. No hacen falta minucias como estas para conseguir que algo se viralice.

Al igual que en el caso de Slenderman, la historia se irá tejiendo más tarde, con los intensos debates que ya se están produciendo por la red (ES), y con el calor del trabajo de muchos botones de “Adjuntar imagen” y “Subir vídeo” que acabarán, sino lo están haciendo ya, por darle hasta un sentido a la paranoia colectiva.

El oscurantismo 1.0

Cuando no existía esto de la web 2.0, lo de invocar a los espíritus se hacía de forma privada en casa. Bien con la Ouija, bien cantándole algo al espejo del baño con la luz de una linterna o una vela.

Todo el mundo tenía a un amigo que conocía a un amigo que una vez había tenido una experiencia aterradora.

Entonces llegó internet, y con él, de pronto, la capacidad de estar globalmente conectados.

Y a alguien se le ocurrió subir retocadas dos imágenes de unos niños  jugando en un parque con un hombre sin rostro oculto detrás de los árboles.

Fotos como el resto de millares de fotos retocadas que todos los días se suben. Pero por el motivo que fuera, esas fotos dieron pie a que otros retocaran más fotos, y a que otros debatieran sobre la figura de aquel hombre de traje sin rostro.

Así, lo que todo el mundo sabe que empezó como una broma, lo que todo el mundo sabe que es mentira, se vuelve verdad (EN).

Se dice que el tiempo comprendido entre la creación de la imprenta y la invención de la web fue el único en la historia de la humanidad en el que los acontecimientos se registraban en medios discretos, evitando así que sucesos como el de Slenderman o CharlieCharlie cobraran protagonismo.

La historia actual se escribe y re escribe continuamente, añadiendo argumentos que debido al escaso ciclo de vida informativo y la ruptura de la barrera de entrada a la producción de contenido, acaban por servir de autoridad para postulamientos futuros.

Lo que podemos observar en el mito de CharlieCharlie es quizás un ejemplo más del éxito (o fracaso, según se entienda) de una mente global conectada. Una consciencia infantil que juguetea con lo prohibido, con lo desconocido, con las sensaciones y experiencias del resto, y ante todo, con el sentimiento de permanencia a algo que se sabe ficticio.

Una realidad demsiado aburrida para vivirla día tras día, y una vía de escape que aunque absurda, nos hace pasar un buen (o mal) rato.

Porque de eso va precisamente el mundo digital: De generar expectativas y de sentirse cómplice de algo junto a miles de personas.

Pese a que no tenga nada sentido. De hecho, gracias precisamente a esto.

Pablo F. Iglesias

Analista de información en Nuevas Tecnologías y Seguridad Informática, Consultor de Estrategia y Marca, aportando masa gris como Ejecutivo de Tecnología y Seguridad en SocialBrains, que no es poco :).

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