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El Intangible De Twitter

El intangible de Twitter

Este fin de semana, se volvió a dar por muerto a Twitter.

No porque se cayera nuevamente el servidor (o al menos, no me he enterado de esto), sino porque una oleada de medios se han hecho eco de las renovadas dudas de los accionistas, y de la fuga de algunos altos cargos de la red de microblogging.

Empezando con el NewYorker, que presentaba el asunto con un discretísimo “The end of Twitter” (EN), y siguiendo con el resto, españoles incluidos (ES).

La cuestión, como señalaba muy acertadamente Antonio Ortiz, es la ya clásica de “El último el más tonto” (ES) que azota a los medios desde tiempos inmemoriales:

[…] En el periodismo tecnológico es donde se puede apreciar la peor influencia del blogueo, quien más quien menos intentará no ser el último que certifique la dichosa muerte, quedar en una posición dentro de años en la que no poder decir “yo ya lo sabía, lo anticipé, mis análisis son brillantes”.

Y razón no le falta, para variar.

Twitter lo está pasando mal, como la mayoría de negocios digitales que dependen de la publicidad (escribo de hecho hoy una pieza al respecto (ES)).

Y lo pasan mal porque los márgenes en publicidad son cada vez más bajos, y porque los recursos necesarios para seguir escalando al ritmo que habitualmente hacen estas antiguas startups, ahora grandes compañías, es muy difícil de mantener.

Además, y he aquí el quid de la cuestión, Twitter no tiene detrás a un Facebook (llegó antes, y sigue haciéndolo muy bien), un Google, una Amazon, un Apple o una Microsoft a la que llorar las pérdidas. Es, a efectos prácticos, una startup que cotiza en bolsa, con todo lo que ello supone (fijación en los objetivos económicos por encima de cualquier otra cosa, dictadura del accionariado,…).

Y aún así…

Pese a que el problema de Twitter es difícil de solucionar (recuerda, una curva de aprendizaje que echa para atrás a la mayoría de nuevos usuarios, la impersonalidad que poco a poco va consumiendo a aquel que lleva ya su tiempo y ha conseguido un alcance lo suficientemente alto y los tejes y manejes con la apertura y cierre de APIs que se trae), sigue teniendo algo que aunque no sea cuantificable económicamente, da un valor terrible al producto.

Twitter sigue siendo el pulso de la actualidad mundial, le pese a quien le pese.

Ese periódico personal capaz de mantener actualizado de aquello que el usuario quiera estar informado (todo depende de a quién seguimos), y de paso, con algunos movimientos interesantes para saltarse esa burbuja de filtros, aunque sea mediante los TT y las propuestas de apps que parecen estar preparando.

Si te quieres quejar de cómo te han tratado en este restaurante, ya generalmente lo dices por Twitter, nombrando al susodicho (si tiene cuenta), para que joda más.

De eso que estás viendo Gran Hermano (espero que no…) y ponen anuncios… Pues te vas a Twitter a seguir descubriendo el apasionante mundo de los realities :).

Que ocurre una tragedia, o un gran acontecimiento. El partido del viernes. La nueva pareja de nosequien famoso. La última y definitiva guía del marketing digital. Twitter es tu amigo.

Ni Facebook, ni Google, ni Amazon, ni Apple, ni Microsoft. Nadie. En Twitter está lo que se está AHORA diciendo, convenientemente procesado en 140 caracteres, geoposicionado, filtrado por tus gustos y decisiones anteriores.

Descontando que además es el complemento perfecto para cualquier personaje público o marca que tenga (o deba tener) un canal de comunicación con su audiencia.

Aquello que empuja a la mayoría de medios a escribir esos titulares catastrofistas (por aquí alguno de nuestro sello :)) es lo mismo que hace de Twitter irremplazable.

Y quizás el problema no sea tanto el dinero, sino cómo se está invirtiendo y quienes son tus accionistas. Porque si alguien ha invertido en Twitter esperando un ROI inmediato, creo que se ha confundido.

Las tecnológicas no son un buen sector para recuperar la inversión en corto plazo. Para eso, señores míos, tenéis las operadoras, los bancos, y los metales preciosos. Una apuesta sobre seguro.

Mientras tanto, ¡ánimo Twitter, que este mundo sería un poco más oscuro (menos informado) si no estuvieras entre nosotros!

Pablo F. Iglesias

Analista de información en Nuevas Tecnologías y Seguridad Informática, Consultor de Estrategia y Marca, aportando masa gris como Ejecutivo de Tecnología y Seguridad en SocialBrains, que no es poco :).

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