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El Contador De Twitter, El éxito Social Y El “show Me The Money”

El contador de Twitter, el éxito social y el “show me the money”

En Septiembre conocíamos de la mano de uno de sus ingenieros (EN) que Twitter estaba por la labor de rediseñar sus botones sociales (tanto el de compartir como el seguir a una cuenta), y que los cambios entrarían en vigor un mes después.

Al final, entre suspiros y lamentos, el cambio se retrasó hasta el pasado día 20, momento en el que junto con los cambios de diseño, llegaba una nueva menos halagüeña: el fin del contador público (y de su respectiva API de conteo).

Las razones que daba Twitter en su blog (EN) son puramente de compromiso:

La API de conteo de compartidos que usábamos hasta ahora se basaba en el uso de Cassandra. Como parte de nuestro continuo esfuerzo para consolidar y simplificar la plataforma, de hacerla más escalable y compatible, estamos completando nuestra migración lejos de Cassandra, a favor de Manhattan, nuestra base de datos distribuida, multi-hilo y en tiempo real. La función de conteo de Tweets es una de las últimas funciones que se ejecutan en Cassandra. Al igual que todas las empresas de ingeniería, tenemos que hacer concesiones. Las opciones eran despreciar la función, o bien reconstruirla con una tecnología más moderna. La reconstrucción tiene sus propios costes y retrasaría nuestro trabajo en otras ofertas, más impactantes para nuestra comunidad de desarrolladores. Después de hablar con varios de nuestros clientes afectados, se optó por no continuar con la función.

Y con ello, se pone fin a uno de los elementos más históricamente apegados al mundo de la web 2.0: la cuantificación del apoyo social.

Al menos en Twitter, porque el resto de redes sociales (Facebook, Google+, LinkedIn,…) siguen ofreciéndolo en abierto y por defecto en sus botones.

O espera…

Las verdaderas razones de este cambio de parecer

Así llego al artículo de Jay Baer (EN), que expone muy acertadamente algo que muchos presuponíamos.

Además de esta razón (qué casualidad que justo esta API se haya quedado obsoleta en el cambio a Manhattan…), y de que con ello se rebaja el peso global de los botones (lo cual es bueno para todas las webs (ES), y debería importarnos como usuarios ya que gracias a ello la navegación es un poco más privada (ES)), entran en juego factores de negocio, que al final, como suele pasar, son el verdadero detonante.

En esta reestructuración (y auto-reconocimiento) que está realizando a marchas forzadas la compañía para volver a resultar interesante a accionistas, está el hecho de volverse una compañía de BigData.

Una empresa con un servicio público que sirve de Caballo de Troya para la recolección de información que pueda ser revendida a terceros bien de forma directa (menos interesante), bien como servicio.

Y ahí es a donde vamos.

Con la eliminación de esta información en los botones, se fuerza a las grandes empresas de Social Analytics a pasar por caja. El conteo seguirá realizándose, pero se hace ahora de puertas para adentro, y cualquier herramienta dirigida a analistas que se precie tendrá que pedir acceso a esta información que antes teníamos de manera pública.

Queda fuera del saco también todo ese nutrido grupo de bloggers que podíamos considerar este contador como una señal del éxito (o fracaso) de nuestra labor diaria.

Y aquí la estrategia es distinta, habida cuenta de que habrá pocos de nosotros que estemos dispuestos a pasar por caja para ello.

La diferencia es más sutil. A partir de ahora, para conocer qué tal se ha comportado un artículo en Twitter, no lo podremos hacer desde nuestra página, sino desde la sección de Analítica de Twitter, que casualmente (y aquí está el truco), está dentro de la página de administración de publicidad de nuestra cuenta.

Es decir, que para seguir consumiendo esta información, ahora tenemos que tener cuenta de ADs de Twitter, y accederemos al apartado donde además de ver qué tal se ha comportado ese contenido, tendremos a golpe de un solo click la posibilidad de segmentarlo y publicitarlo dentro de la red social.

Se eliminan barreras por tanto de cara a ver Twitter ya no solo como una simple variable social, sino como una plataforma de publicidad hipersegmentada. Un servicio que seguramente no todos conozcan (al menos no todos los bloggers de fuera de este reducido sector tecnológico/marketiniano), y que previsiblemente servirá para engancharnos más fácilmente.

Dinero, a fin de cuentas. La razón que mueve a cualquier empresa.

Pese a que quede mal decirlo públicamente. Pese a que se busquen excusas “ingenieriles” para parecer menos interesado.

Pablo F. Iglesias

Analista de información en Nuevas Tecnologías y Seguridad Informática, Consultor de Estrategia y Marca, aportando masa gris como Ejecutivo de Tecnología y Seguridad en SocialBrains, que no es poco :).

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