We are beginning to build a tool to support subscriptions within Instant Articles and plan to start testing with a small group of partners later this year. Our partners consistently identified support for subscription business models as a top priority, and we made it a priority for our teams as well. Subscriptions are not a one-size-fits-all model, and we have been working closely with several partners around the world to determine what a potential solution might look like.

Con este escaso párrafo Facebook alertaba en su blog dirigido al mercado del media (EN) que empieza a trabajar en un sistema de suscripción al contenido que los publisher publican en sus Instant Articles.

La idea pasa por tanto por limitar el número de artículos que un usuario de FB puede ver de forma “gratuita”. Llegado a X número, se le invitará a que pase por caja ofreciéndole una ventana de bloqueo con varias tarifas de suscripción, seguramente a un precio relativamente bajo.

Detrás de la medida, el más puro sentido común corporativo.

En entornos como el streaming de contenido audiovisual o los videojuegos, los negocios basados en la suscripción están a cada paso más cerca de dominar todo el mercado. Y bajo este prisma se queda ahí colgado el apartado de contenido informativo, donde históricamente ha existido un verdadero problema de monetización.

De hecho, la creación de plataformas como Instant Articles bebe precisamente de esa necesidad del negocio periodístico de acercarse lo máximo al lector final, hasta el punto de, como ya comenté en su día, aceptar que sea un intermediario como FB el que controle la difusión y experiencia de consumo del contenido (es decir, pasar de controlar el entorno en una web propia a transformarse casi en meros productores de contenido para un gigante).

Para convencer a todos esos administradores de sites de que la plataforma de Facebook era el santo grial que andaban buscando, los chicos de Zuckerberg no han dudado en ofrecerles el oro y el moro en formato de acuerdos económicos claramente desequilibrados. Facebook pone la casa y el medio, que solo va a tener que reproducir allí su contenido, se queda hasta un 70% de todos los beneficios obtenidos mediante publicidad.

Nada nuevo bajo el sol. Las páginas de Facebook se ofrecieron desde un principio de manera gratuita, para ir con el paso del tiempo limitando artificialmente su alcance orgánico, e “incentivando” con ello a que los administradores de estas páginas fueran cada vez más conscientes de que tocaba pasar por caja.

Y ahí es donde quería llegar. Porque con la suscripción de Instant Articles se abre una nueva veda cuyo único objetivo no es otro que vallar un poquito más el campo. 

Pan para hoy, hambre para mañana, que decía en su día.

Aunque no todo tiene que ser malo. Porque esto solo constata algo que para los que nos dedicamos a esto lleva ya tiempo en la mesa: el usuario está cada vez más concienciado de que lo mismo para estar bien informado hay que empezar a aceptar modelos de negocio freemium, así como en su día hizo con el mundo de las pelis, series, música y videojuegos.

Una oportunidad más para que los medios salgan de esa crisis (más dependiente del inmovilismo que de un entorno hostil), entiendan que quizás la publicidad basada en displayers ya no tiene tanta vigencia como antaño, y se pongan las pilas en eso de crear contenido de calidad por el que merezca rascarse unos euros.