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#PoniendoAPruebaAlCEO: Presencia Digital Y Hegemonía De Lo Efímero

#PoniendoAPruebaAlCEO: presencia digital y hegemonía de lo efímero

Nueva pieza en la que entrevistamos a nuestro CEO, Alfonso Piñeiro, esta vez a colación de todos esos movimientos anti sociabilidad digital que hemos visto estos últimos meses, y que han llevado, de hecho, a caer un 20% el precio de las acciones de Facebook (ES) en las últimas horas.

Vamos con ello.

1.- Mucho se está hablando últimamente del impacto nocivo de la presencia digital, con movimientos, generalmente en contra, de la hegemonía de las redes sociales. ¿Cómo ves tú el tema?

Periódicamente, desde hace años, me encuentro dos tipos de publicación que hacen referencia a ello. Están los posts tipo “los peligros que nunca te contaron de Instagram”, y están los posts tipo “por qué salí de Twitter después de llegar a 50.000 seguidores”. Ambos tienen en común un gusto algo desmedido y casi pornográfico por lo apocalíptico, y se retroalimentan entre ellos: unos hablan de los peligros tomando como referencia la decisión radical de algunos “expertos”, y otros toman decisiones “radicales” para hacer frente a los “peligros” crecientes de las redes sociales.

Además de lo apocalíptico, ambos tipos de publicación comparten una consideración muy baja respecto a la autonomía, madurez y capacidad crítica del usuario online, que es donde conecto con la pregunta que me lanzas. La presencia digital es como la energía nuclear, que por sí misma no es buena ni mala, sino que depende del uso y orientación que se le quiera dar; como sucede desde la noche de los tiempos con todo lo que sea vanguardia tecnológica en cada época, ya se trate de hacer fuego, fabricar cuchillos, transportar mercancías o imprimir libros. Siguiendo con esos mismos ejemplos, el binomio “elementos nocivos” en la presencia digital es como alertar de incendios provocados, de asesinatos en las calles, de dumping comercial o de propagación de ideas perniciosas. Sin duda son riesgos que existen, pero no van asociados a la tecnología.

Por tanto, en mi opinión, los únicos elementos nocivos de la presencia digital somos nosotros mismos: nuestra capacidad de hacer el mal utilizando de forma ventajista las inmensas posibilidades que nos otorga lo digital; y también nuestra épica e infinita torpeza a la hora de tomar las medidas mínimamente higiénicas para evitar sorpresas desagradables. ¿Cuántos usuarios siguen sin poner una contraseña o un patrón para acceder a sus dispositivos? Pues eso es lo nocivo. Ahí es donde hay que hacer presión.

2.- Los servicios de mensajería instantánea, y la proliferación de servicios de compartición de contenido efímero parece que cada vez más se están imponiendo frente a lo que hasta ahora considerábamos un must (contenido permanente). Y a la vez, este nuevo escenario entraña nuevos riesgos a considerar. ¿Podrías decirme alguno de ellos, y las alternativas que ves para minimizarlos?

A priori, el mayor riesgo que cabe encontrar en el contenido efímero es pensar que como su duración es limitada, también lo es su impacto y su alcance. Y se trata de un error de bulto, dado que existen varias maneras de captar ese contenido para fines de todo tipo, desde guardar un recuerdo para siempre, hasta realizar servicios de espionaje. Pero una vez más el riesgo cae del lado del usuario, no del de la plataforma: ¿tiene usted algo que no debería hacer público, aunque sea de manera efímera, porque sus consecuencias pueden ser del todo menos deseables? Si la respuesta es sí, no lo hagas.

Lo mismo vale para las redes de mensajería instantánea, y creo que no hace falta recordar el caso de los policías municipales “anti-Carmena”. Lo que transmites en una red, por muy privada que sea, sirve para recordar un clásico: que somos dueños de nuestros silencios y esclavos de nuestras palabras. Tanto si somos conscientes de ello como si no lo somos, si nuestras conversaciones se airean será un delito, pero lo que rige para la vida física rige para la digital. ¿Diríamos algo inapropiado o que se pueda volver en nuestra contra en un círculo de conocidos, pero que no esté compuesto por personas de máxima confianza? Pues si no lo haríamos ahí, no lo hagamos en el entorno digital, por muy efímero o privado que nos parezca lo que vayamos a decir.

Y realmente no existe más alternativa. Todo, absolutamente todo, lo que difundamos a través de la red que sea, constituye gota a gota una imagen que nuestros diferentes entornos se hacen de nosotros mismos, y es a su vez una espita abierta para que quien nos tenga ojeriza vaya a por nosotros… o a por nuestros contactos. Aunque sea solo por ley de la probabilidad, alguno le dará de forma consciente o inconsciente la información que busca sobre cada uno de nosotros. Así que cuídate de lo que dices. Exactamente igual que harías en la vida “real”.

Por cierto… que la GDPR debería haber ido de esto. No de asustar con el cuento de Pedro y el Lobo, y de multar según sople el viento.

3.- Para terminar, una de guión. ¿Qué estrategias debería seguir una empresa, o un profesional, para estar en Internet sin que ello suponga un lastre en sus objetivos profesionales?

Pues siguiendo con lo que acabamos de decir: cuídate… pero no te obsesiones. No sirve de nada. Igual que cada uno de nosotros debemos tener la cabeza de no decir aquello que sabemos que no debemos decir, tampoco sirve de nada mostrarse con una personalidad o un carácter diferente del que realmente tenemos. Actuar como máquinas perfectamente engrasadas, sin sentimientos ni emociones, ni frío ni calor, invariables y asépticos, provocará hastío de nuestro entorno en el mejor de los casos.

Naturalidad y moderación son las pautas generales para la vida. En la parte digital, además, hay una estrategia y unas tácticas. Pero al contrario de lo que suelen vender las agencias de marketing y comunicación, la estrategia no consiste en el “cómo” sino en el “qué”. Cada vez tiene menos sentido hablar de una “estrategia digital”. Toda estrategia empresarial, corporativa o de marca, será digital en tanto en cuanto esté orientada tomando en cuenta la idiosincrasia y los paradigmas presentes en los entornos digitales. Luego vendrán los “cómos”, las tácticas: qué canales, con qué intensidad, con qué técnicas de apoyo (SEM, SEO), y sobre todo qué disciplinas online activamos y con qué KPIs para cumplir con los objetivos pautados por la estrategia.

Y como aviso a navegantes que hayan tenido la osadía de seguir la conversación hasta este punto, demostrando con ello su cariño o su imprudencia en la gestión de un recurso tan valioso como el tiempo, les digo algo aun a riesgo de que sea interpretado como una excusa justificativa: no hagas lo que hago, haz lo que digo. Difícilmente puedo ser ejemplo de algo, porque me templo poco, me disparo rápido y abro fuego en temas que se consideran no recomendables: política, creencias, quejas respecto al funcionamiento de determinadas empresas… mi vida digital es un sarao.

No soy ejemplo de nada. ¿O sí? Ejemplos son personas a las que quiero o respeto, y que además lo hacen bien, porque se lo creen. Desconocidos o no, a los que animo a leer primero, e imitar después, si de verdad quieres empezar a moverte por los dominios digitales con algo de autoridad: en Twitter, mi hermano @roipipe y mi amigo @PortilloTrail; en Facebook nombres como Èlia Guardiola, que todo lo que publica lo convierte en oro; en LinkedIn, los incombustibles Marc Vidal y Carlos Blanco; y en Instagram bien se puede tomar nota de @donpacobarranco, @pablodmartin, @defarv y de nuevo @portillo_trail, ejemplos de crecimiento orgánico dedicando solo horas y pasión. Son mis recomendaciones, que pueden ser erróneas. O no.

Pablo F. Iglesias

Consultor de Presencia Digital y Reputación Online, aportando masa gris como Ejecutivo de Tecnología y Seguridad en SocialBrains, que no es poco :).

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