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5 Efectos Sociológicos Debidos Al Auge De Internet

5 efectos sociológicos debidos al auge de Internet

La ciberpsicóloga forense Mary Aiken no ha sido la primera en analizar el impacto sociológico que tiene en cada uno de nosotros la exposición permanente a cualquier conocimiento de nuestra civilización tan solo con sacar del bolsillo el smartphone. Patricia Wallace en 1999 con “The Psychology of the Internet”, o John Suler en 2001 y 2004, con “The Psychology of Cyberspace”, ya colocaron las primeras piedras, aprovechadas por Aiken en The Cyber Effect” (ES).

No es para menos. Tan importante como saber utilizar adecuadamente las herramientas que tenemos a nuestra disposición (Internet es una de ellas) está el hecho de ser conscientes de cómo el uso de la herramienta moldea la acción, a veces para bien, a veces para mal.

Y bajo esta hipótesis, Aiken plantea cinco consecuencias que me gustaría analizar en esta pieza. A saber:

  • Desinhibición online: Esto es, esa sensación de libertad que nos ofrece el tercer entorno, en el cual aparentemente podemos ser quienes queramos. Y en particular, los efectos que tiene en un porcentaje de la sociedad. Porque en el momento en el que somos libres (presumiblemente) de nuestra identidad, también somos libres de sacar lo mejor y lo peor de cada uno de nosotros. Bajo este escenario, no obstante, conviene recordar que la desinhibición online no es más que una pura ilusión. Que, de hecho, el entorno digital, y por ende, todo lo que hagamos en él, deja SIEMPRE una huella.
  • Anonimato disociativo: Viene de la mano del anterior. Puesto que podemos (en teoría) ser quienes queramos ser, esto nos permite separar las acciones del mundo real de nuestra personalidad o identidad en el digital. Y esto tiene aspectos buenos y malos, como es el hecho de que quizás para muchos resulte más sencillo ser ellos mismos (por ejemplo, abriéndose a tratar temas conflictivos que no se atreverían a hablar en persona), o volverse altamente nocivos (como puede ser librarse de las ataduras éticas de las cuales sí hacemos gala en nuestro día a día).
  • Invisibilidad: ¿Te suena de algo? En Internet no tenemos que mostrar nuestra cara, nuestra edad, nuestro género… En la Red no tenemos las limitaciones físicas que quizás tengamos en nuestro a día a día, lo que sirve de engranaje para facilitar la socialización (la cibersocialización), y también las conductas claramente opuestas (radicalismo, ciberbullying, trolls…).
  • Distorsión del tiempo: Esta me ha encantado. ¿Cuántas veces te has dado cuenta de que de pronto has perdido una mañana entera sin aparentemente hacer nada más que estar delante de la pantalla? La red modifica nuestro proceso de atención, que se intensifica por el asincronismo del universo visual (en Internet solemos consumir contenido que no es creado en tiempo real, lo que ayuda a que relajemos nuestras reacciones inmediatas). Estos dos puntos hacen que en efecto el tiempo en Internet pase mucho más despacio que el tiempo percibido realizando acciones físicas.
  • Imaginación disociativa: En nuestro día a día somos un empleado más de esa empresa, pero quizás en Internet seamos un “influencer”, o el administrador de una comunidad con miles de personas, o, porqué no, la persona encargada de salvar al mundo por enésima vez en un videojuego. El caso es que mientras en el mundo físico tenemos obligaciones y responsabilidades vacuas, en la Red somos lo que queramos ser, y además, sin las preocupaciones asociadas a ello. Lo que no pocas veces nos dirige hacia una identidad figurada (ES). Algo muy palpable en redes sociales como Facebook, donde parece que a todo el mundo le va genial (se publica lo bueno, se obvia lo malo).

¿Curioso, verdad? Que un entorno creado puramente por nuestra civilización sea capaz de moldear la perspectiva global, disociando individuo físico y digital, sacando lo mejor y lo peor de cada uno de nosotros, anestesiando nuestro ciclo temporal e incluso permitiéndonos vivir una realidad alternativa.

Todo por parte de una única herramienta: Internet.

Pablo F. Iglesias

Consultor de Presencia Digital y Reputación Online, aportando masa gris como Ejecutivo de Tecnología y Seguridad en SocialBrains, que no es poco :).

Esta entrada tiene 6 comentarios
  1. Uyyy, me siento totalmente identificada con toda tu reflexión. Qué interesante leer todo esto para poder comprender mejor el proceso ciberespacio que atraviesan nuestros adolescentes y tratarlo con ellos de forma clara sin los discursos morales del pasado. Gracias por compartir un poco de masa gris:)

  2. Buen artículo Pablo, internet es un arma de doble filo, une y aisla, dos aspectos que solo difieren en grado. La atención plena es la herramienta que permite ponerle la medida, depende de uno darle el sentido utilitario.

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