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Algoritmos, ángeles O Demonios

Algoritmos, ángeles o demonios

Hay muchos que piensan, erróneamente, que Google fue uno de los primeros en utilizar los algoritmos. Lo que si es cierto es que fue el que mejor los aprovechó.

Don’t be Evil”, el famoso lema de Google casi siempre se ha traducido como “No seas malo”.

Sin embargo, “no seas malo” se puede traducir de muchas maneras y, seguramente, la última sería, esa “Don’t be evil”. “Don’t be bad” “Don’t be a badass” podrían ser traducciones mejores. “Don’t be evil” se debería traducir como “No seas malvado” (muy cursi) “No hagas el mal” o sea, “no seas diabólico”.

Pues bien, Google ya casi no usa ese lema porque sabe que le volvería en su contra. ¿Saben Uds. la razón?. Unas pistas:

  • Multas millonarias de los estados
  • Malas prácticas por parte de supuestos profesionales que no son sancionadas por el buscador.
  • Datos que se venden a terceros
  • Rumores de que favorece al que paga
  • Y ya, hoy, rumores de que escucha todo lo que decimos para luego pasarnos publicidad, aunque no tengamos el móvil en la mano o, incluso, bloqueado.

NOTA: Esto último no me ha pasado, aunque colegas serios lo han escrito en sus blogs tipo experiencia “Cuarto Milenio”.  Hasta que no me ocurra a mí, o haya información oficial, o probada por fuentes oficiales, no voy a darle pábulo al asunto.

Los algoritmos Vs humanidad

Todo esto viene a cuento porque en los primeros momentos de fama de Google los usuarios agradecían enormemente que las búsquedas fueran tan “inteligentes”. En aquellos días, los algoritmos eran unos ángeles según la opinión y conciencia social y grupal de los usuarios.

De la misma forma, Facebook, era la repera hace unos años. Los algoritmos que funcionaban en base a 6 grados de separación, o afinidad eran fantástico y tenían un enorme potencial para hacer un gran bien a la sociedad en su conjunto.

Y así, con cientos de posibles ejemplos, podríamos decir que esos algoritmos fueron creados para “el bien”, pero muchas personas hoy dirían que son “el mal reencarnado”. No seré yo.

Realmente, los algoritmos, igual que las personas, no nacen sabiéndolo todo, y evolucionan (o los hacen evolucionar) en función de los actos de los que lo usan. Trasladado al ser humano sería el aprendizaje por la observación de lo que nos rodea y cómo interactúa con nosotros conforme pasamos de niños a adultos.

Pues bien, como da a entender el libro “Yo, mono”, de Pablo Herreros Ubalde, el hombre no evolucionó siendo malo, egoísta y egocéntrico, más bien todo lo contrario: la cooperación y la capacidad de ser altruistas y de pensar en los intereses del grupo permitió a nuestros antepasados la transmisión de cultura, uso de herramientas y habilidades necesarias para la supervivencia de la especie.

algoritmos angel demonio

Como y porqué evolucionan los algoritmos

De la misma forma, los algoritmos han tenido que ir adaptándose al uso que le dábamos. Había muchos que aprovechaban su potencia para aportar y aprender. Pero había unos pocos que lo utilizaban en su provecho egoísta y cortoplacista:

  • Blackhat SEO (Al usuario que le den)
  • Compra de seguidores (La mía es más grande)
  • Bots para manipular estadísticas y tendencias. (Esos partidos políticos, como molan)
  • Invitaciones a páginas a tutiplen (muros llenos de publicaciones sin interés)
  • Concursos fraudulentos (el coche con lacito)
  • Suplantaciónes de identidad (Páginas de supuestas Rayban)
  • Fakenews y posverdad (Si la gente se traga todo, ¿Por qué no lo voy a aprovechar?)
  • Y un largo etcétera que, por extensión, se hace poco práctico escribir aquí.

Los algoritmos han ido evolucionando para tres cosas:

  • Mejorar en función de nuestros intereses
  • Frenar esas malas prácticas
  • Seguir ganando dinero para mantener el negocio y que los accionistas no cierren la plataforma. Qué raro y malvado ¿verdad?

Hemos de comenzar por reconocer que los algoritmos nos hacen la vida más fácil y cómoda, permitiéndonos hacer más cosas de nuestro interés con el tiempo ahorrado.

Ya no tenemos necesidad de ir de tienda en tienda durante, a veces, semanas, mirando precios o características de lo que deseamos comprar. El algoritmo se encarga de ello al visitar una web. Nos presenta en Google shopping, en Facebook, o en banners de webs, ofertas interesantes, o no. De verdad, aún no entiendo qué hay de malo en eso (ya he escrito esta frase en dos artículos seguidos. Ay mare).

Entonces. ¿A favor o en contra?

¿Hay potencial para que con toda esa información se puedan hacer cosas malas? Evidentemente, sí. Y nuestra experiencia como personas y vista la historia de nuestra especie, ese miedo es fundado, lamentablemente.

Pero, no se trata de juzgar a la ligera si los algoritmos son buenos o malos. Y si lo haces, sé coherente.

  • Si crees que los algoritmos son el demonio: desconéctate de Whatsapp, Facebook, Instagram, linkedin. Ve de inmobiliaria en inmobiliaria, o de agencia de viajes en agencia de viajes. Visita todos los pisos que te ofrezcan sin haberlos visto antes. Pide todos los folletos y precios que puedas de ese viaje a Canarias que quieres hacer estas vacaciones. O mejor, crea tu propio Carabuk, o guugle ya que sabes lo mejor para todos.
  • Si crees que los algoritmos son unos ángeles: muestra toda tu información privada en el perfil de Facebook, enseña todas las fotos de tus vacaciones o, mejor, videos en directo de tu viaje diciendo que no vuelves a casa hasta dentro de dos semanas y que nadie cuida de tu hogar.

Somos nosotros los que hemos de equilibrar

El cuento Cherokee original, el verdadero, el que no está contaminado por la era de la comida y la espiritualidad enlatada y sobre-simplificada, no dice que el lobo que gana de entre el blanco o el negro es el que más alimentes. El final original del cuento es que los dos ganan, dado que hay que alimentar a los dos para obtener un equilibrio.

“El lobo blanco, hijo mío tiene la compasión, el cuidado, la fuerza y ​​la capacidad de reconocer lo que es en el mejor interés de todos pero el lobo negro también tiene muchas cualidades; la tenacidad, el coraje, la valentía, una fuerte determinación y un gran pensamiento estratégico, cualidades que a veces necesitas y de las que el lobo blanco carece”.

Abresos,

 

(Imagen principal sacada de Flikr

Julio Aliaga
Presidente de AERCO&PSM

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