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Anonimato Versus Doxing En Internet

Anonimato versus doxing en Internet

No ha sido una buena semana para @JosPastr (ES), más conocido como “Pastrana”. Un caso de éxito en eso de trollear a un colectivo (a los “Podemitas” y en general a la izquierda de este país) con tweets mordaces, no cargados de pocas referencias hacia el efecto nocivo del independentismo y a los mantras habitualmente asociados a la izquierda casposa.

Era, sin lugar a dudas, una de las voces más críticas de la Red, fuertemente mencionado desde derroteros derechistas, en un entorno (el digital) que al menos en nuestro país está más representado por la izquierda. Alrededor de 80.000 seguidores y los cientos de RTs y likes que tienen sus publicaciones así lo atestiguaban.

¿Dónde estaba la razón de su éxito? En la separación entre identidad digital y física. Lo que hacía de Pastrana una voz interesante en el tercer entorno era, precisamente, que quien (o quienes) estuviera detrás del perfil no estaba supeditado a las posibles repercusiones que podrían tener sus comentarios.

Y hablo en pasado, porque esta semana alguien ha conseguido identificarlo, y pese a lo que el mismo Pastrana había reconocido no ser en alguno de sus tweets (ES), parece que en efecto se trata de una figura pública del PP: Concretamente, el alcalde de una pequeña localidad de Teruel (Villar del Cobo).

Por supuesto, las represalias no se han hecho esperar:


La noticia no deja de tener un halo de ironía, habida cuenta de que es justo su partido el que más movilizado está en eso de penalizar el anonimato en la Red como respuesta a los lamentables ataques que reciben figuras públicas tras una crisis reputacional, y me parece un ejemplo perfecto de la importancia de mantener el anonimato como una alternativa legítima y recomendable para luchar contra la censura y la presión social.

Está claro que en un escenario en el que en efecto el anonimato estuviera penalizado, perfiles como los de Pastrana no podrían existir. Nadie en su sano juicio asociaría su identidad física con una digital como la de Pastrana, a sabiendas que hay un porcentaje de la sociedad que no va a aceptar la crítica mordaz de este perfil (ya ni hablemos de aquellas directamente destructivas), y que ésto podría afectar a nuestra persona o incluso a nuestros familiares y conocidos.

Como comentaba a principios de diciembre en una pieza publicada en mi página (ES), es cierto que el anonimato conlleva también una serie de problemas asociados, siendo aquellos más graves todas las tergiversaciones que de ello se desprende (ataques anónimos a personalidades, doxing…). El caso es que un entorno sin anonimato es un entorno automoderado, para bien y para mal, y la parte negativa debería preocuparnos aún más.

Hablamos de un escenario en el que por defecto nos autocensuraríamos a la hora de hablar, con todo lo que ello conlleva (menos libertad de expresión, ergo, un ataque a una de las principales libertades recogidas en la Constitución).

¿Es triste lo que le está pasando ahora a Pastrana? Por supuesto que lo es. Y mire que no es santo de mi devoción. Pero agradezco vivir en un país, y en definitiva, en una época, en la que perfiles como Pastrana son posibles.

Caso aparte está el doxing (ES) y el ser consciente de que todo lo que pongamos en la red deja una huella. Es importantísimo caer en la consideración de que incluso aquellos perfiles creados de forma anónima el día de mañana podrían dejar de serlo. Que la inteligencia colectiva puede llegar a jugar en nuestra contra, por lo que hay que utilizar las redes sociales como lo que son, asumiendo las responsabilidades que podrían desprenderse de nuestros comentarios.

Un tema que trabajamos en profundidad con nuestros clientes. Vivimos en un momento en el que la economía de la información es crítica para el buen devenir de un proyecto/marca/empresa. Que a fin de cuentas somos lo que mostramos hacia fuera. Y que, por ello, debemos antes de nada entender las limitaciones del medio (que las tiene, como se demuestra por aquí), enfocándonos en todas sus virtudes.

Pablo F. Iglesias

Consultor de Presencia Digital y Reputación Online, aportando masa gris como Ejecutivo de Tecnología y Seguridad en SocialBrains, que no es poco :).

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