Saltear al contenido principal
1-800-987-654 admin@totalwptheme.com
El Acceso A Conversaciones Privadas Por Parte Del Gobierno

El acceso a conversaciones privadas por parte del gobierno

Tras los atentados recientes a las puertas del Parlamento de Reino Unido, Amber Rudd, la ministra británica del Interior, vuelve a sacar a la palestra el tema del acceso a las conversaciones privadas de los ciudadanos (EN) por servicios como WhatsApp o Facebook.

La petición ya es un meme de la política de nuestros días, tan alejada del mundo tecnológico como aparentemente neófita en estos temas. Un completo absurdo. Y lo es por varios motivos:

  • No se puede hacer: No es que las compañías se estén negando a compartir dicha información, es que esa información no es consumible más que por el emisor y por el receptor o receptores de la misma. La propia compañía, y siempre y cuando el cifrado por defecto se haya aplicado correctamente, no tiene acceso al contenido per sé, sino a los metadatos que genera.
  • La única alternativa pasaría por romper el cifrado de punto a punto: Lo que supone un problema de seguridad que en efecto permitiría a las autoridades acceder a dicho contenido… y también a terceros, dilapidando la ya de por sí tensa relación que tienen los usuarios con servicios de este tipo respecto a la privacidad de sus actos.
  • Ya existen maneras de acceder a ese contenido: Bajo una petición judicial, cualquiera de estas empresas está obligada a ceder a las autoridades la información que tengan sobre dichas conversaciones, que en el caso de WhatsApp se traduce en una serie de metadatos de comunicación que podrían ya no solo identificar a los sujetos, sino incluso conocer sus hábitos y preferencias a la hora de comunicarse. Y, de nuevo, bajo una orden judicial, se puede requisar un dispositivo y acceder a dicha información directamente desde la fuente o el receptor, sin tener que romper el cifrado.

No hay medias tintas. El escenario actual ya permite cazar a los malos. El único impedimento es que primero hay que demostrar que hay indicios suficientes como para considerar tomar estas medidas.

La digitalización de las comunicaciones no puede servir de excusa para minimizar el derecho a la intimidad del ciudadano. En todo caso, debería servir para garantizarlo.

Para colmo, y como ya expliqué en su momento en mi blog personal, un sistema basado en el control masivo no reduce la delincuencia (ES). Los criminales, en el momento en el que son conscientes de que se está monitorizando un canal específico, utilizarán otro. Y si todos están siendo monitorizados, se utilizarán canales alternativos para pasar desapercibidos.

A quien afecta en última instancia una medida como esta es al grueso de la sociedad: los inocentes.

Porque demostrado que no vamos a mejorar la seguridad nacional por permitir que el gobierno de turno nos espíe, lo que sí conseguimos es perder derechos y capacidad de organizarnos frente a las eventuales medidas censoras que dicho gobierno pueda llevar a cabo.

No es la primera vez que pasa, y lamentablemente, temo que no será la última.

Así que no. Ni es posible, ni debería serlo. Lo pida la ministra, lo pida el presidente, lo pida quien lo pida.

La tendencia actual gira hacia escenarios comunicativos cada vez más seguros, donde la privacidad sea seña de garantía del producto. Pensar lo contrario, y peor aún, escudarse en el miedo ante el terrorismo, es remar contra la corriente del sentido común.

Pablo F. Iglesias

Consultor de Presencia Digital y Reputación Online, aportando masa gris como Ejecutivo de Tecnología y Seguridad en SocialBrains, que no es poco :).

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies

ACEPTAR
Volver arriba