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Twitter: Cuando Escuchar Es Recular Ante El Freak

Twitter: cuando escuchar es recular ante el freak

Cabe hacerse una pregunta cuando vemos los movimientos de las grandes plataformas sociales: saben programar, ¿pero saben dar al usuario la experiencia que este verdaderamente reclama? La pregunta viene motivada por esa decisión de Twitter de permitir regresar al uso estrictamente cronológico del timeline, que ya ha dado la vuelta al mundo y que ha generado las inevitables (y beneficiosas) reflexiones de los gurús patrios al respecto.

Es cierto, como señala la propia red social, o plataforma de microblogging según los puristas, que existía un feedback de ciertos grupos de usuarios que desde hace dos años reclamaban la vuelta de la cronología estricta. La cuestión es que esto no se puede esgrimir como argumento ahora para lo que en todo caso es un paso atrás. O dicho con menos pelos en la lengua: recular porque la imposición del contenido curado con algoritmos no ha terminado de colar.

Según explica Enrique Dans en su post al respecto, a esta inopinada decisión ha contribuido con mucha fuerza un hilo que generó un gran revuelo, sobre supuestos hacks para lograr minimizar hasta hacer casi desaparecer a los algoritmos de Twitter. Los casi 50.000 likes del tweet inicial son una buena muestra de que sí, hay usuarios “de los de toda la vida” que no quieren interferencia alguna en su experiencia. Lo que sucede es que esto no es algo nuevo: desde que Twitter anunció en 2016 la convivencia del stream cronológico con el curado (lo que te puedes haber perdido, lo que puede ser de tu interés), una nada desdeñable parte de la comunidad afeó a los gestores del pájaro azul imitar a Facebook, muchos años después del original. Inventa, no copies. Que se lo digan si no a Google+ por más que un servidor haya sido durante años un defensor de aquella puesta en escena que el paso del tiempo ha revelado fallida.

El filtrado de contenidos está en el origen de ese mal tan ultramoderno llamado fake news, y que no es más que la forma en que los creadores con malas pulgas, hackers para el vulgo, han encontrado la enésima forma de buscarle las vueltas al caduco paradigma de la agenda setting montada en el siglo XX por la clase política y los guardianes del periodismo y la publicidad. Por eso ahora les hacen pasar por el estrado, por más que la imagen sea de vergüenza torera para los que pretenden llevar la batuta, y a los que la realidad digital les ha pasado varias veces por la derecha y por la izquierda arrancándoles las pegatinas de sus baluartes jurásicos. Los mismos, por cierto, que a este lado del charco se sacan regulaciones de la manga como el GDPR y no contentos con el ridículo lo ribetean con unos esquemas de copyright que debe tener a régimen de carcajada limpia a todos los malvado, malvadillos y malvadetes de Internet.

Volviendo al hilo, por si se me pierde el lector (y acabamos por hoy, lo prometo): sí, claro que está bien que las plataformas escuchen a sus usuarios para no perder su respaldo. La cuestión en el caso de Twitter es si ese respaldo no tiene más que ver con comprender qué es lo que de veras genera valor para ellos. A los hechos me remito, señor juez: el hilo completo de la cuenta oficial de Twitter explicando su decisión tiene menos del 10% de los likes que tiene solo el primer tweet del hilo mencionado líneas arriba y firmado por Emma Kinema. El sentido del uso de Twitter está para la mayor parte de su población en esos hilos. Y todavía hoy por hoy, salvo que cuentes con equipos de intoxicación informativa a lo Homeland, tener un mapa real de lo que está suscitando más relevancia en Twitter es una misión casi imposible.

Y por encima de eso, lo prudente y necesario sea que Twitter escuche a los dos grupos de usuarios que más suele dejar de lado, y que sin embargo son los llamados a darle ese empujoncito que parece que nunca llega a dar. El primero, lo acabamos de decir, son esos cientos de millones de twitteros “de a pie de calle”, que muchas veces ni siquiera publican, pero que están para sumarse a esa fiesta colectiva, a veces irracional, y siempre significativa, que es hacer like en el más ocurrente, el más gracioso, el más conflictivo o el más inesperable de los tweets. El segundo colectivo es el de los profesionales. La lista de consejos para ello es larga. Pero como también la conté una vez, y me parece de mala educación repetirlo, dejo simplemente el enlace: Twitter, lo que necesitas es amor… por los clientes. Esta bien escuchar a los freaks que reclaman “el Twitter de siempre”. Pero no son los que te van a dar de comer. Y más si el resultado es recular.

Photo by Clint McKoy on Unsplash

Alfonso

Poniendo cerebro a la parte social de Internet en @SocialBrains y consultor de estrategias online en @Numerik. Y además, ex periodista.

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