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Youtube Y La Maduración Del Ecosistema De Producción Audiovisual

Youtube y la maduración del ecosistema de producción audiovisual

Por estos lares hemos hablado ya en más de una ocasión de los problemas que han experimentado herramientas como Google o Facebook con el surgimiento de campañas bien diseñadas de noticias falsas, y con la asociación inadecuada de marcas publicitarias en espacios con contenido controvertido.

Es, a fin de cuentas, un problema muy complejo de afrontar, a sabiendas de que todas estas plataformas se basan precisamente en la economía colaborativa (son los propios usuarios quienes generan y consumen el contenido), muchísimo más susceptible a mecánicas de tergiversación como la anteriormente comentada.

Y Youtube no se salva.

Recientemente (EN) han anunciado que en febrero entrarán en vigor unas nuevas normas por las que solo ganarán dinero con sus vídeos aquellos que tengan más de 1.000 suscriptores y consigan generar más de 4.000 horas de visualizaciones al año, endureciendo así el acceso al sistema de partnership que hasta ahora había funcionado (tener 10.000 reproducciones totales).

¿Qué se espera conseguir con esto? Sinceramente, no tengo del todo claro que en efecto ésto permita combatir la oleada de campañas nocivas. A fin de cuentas, muchas de estas campañas se “monetizan” mediante canales alternativos, cuando no directamente en base al éxito de las mismas.

Y a cambio, pagan justos por pecadores todos esos canales que están empezando. Llegar a tener 10.000 reproducciones totales es algo más o menos asequible por cualquier interesado que sea lo suficientemente constante. Pero llegar a los 1.000 suscriptores y, sobre todo, a las 4.000 horas de visualización al año, es otro cantar. Requiere ya de una estrategia de contenido más estable en el tiempo (lo otro podías conseguirlo con un solo vídeo que se viralizara, por ejemplo).

Y es ahí a donde quería llegar, porque realmente el problema de las campañas de fake news es, precisamente, que suelen contar con presupuesto como para generar viralización, ahí donde un creador de contenido novel no.

Si unimos esto (no se combate como tal las mecánicas de viralización nocivas) con la retroalimentación que buscan muchas de estas campañas (no estrictamente obtener beneficios económicos directos de Youtube o el resto de plataformas, sino conseguir los objetivos de impactos y engadgement buscados), acabas por plantearte que lo mismo la estrategia de Youtube era simplemente madurar el modelo de negocio, actualizándolo a uno más restrictivo, y con ello, quizás de mayor calidad.

Bajo esta premisa, la fórmula debería funcionar. Habrá que ver si desincentiva a aquellos que están empezando, pero es que ya hace tiempo que inclusive siendo partner de Youtube si nuestro canal tiene poco tráfico el dinero obtenido por él es prácticamente anecdótico.

Sin ir más lejos, un servidor, con cerca de 4.000 horas de visualización anuales y con un canal que debe tener unos cuatro o cinco años de vida, apenas habré amasado la inmensa fortuna de… ¿10 euros? por publicidad de Youtube.

Solo los grandes pueden sacarse un sueldo decentillo por ahí, y en estos casos, el trozo de tarta que representa el partner de Youtube es claramente de los más bajos de todos los beneficios mensuales que reciben.

Una medida que se une al lavado de cara de la interfaz, y a la evolución del sistema de canales que hasta ahora teníamos. Ya nada de ver cuántos estás suscritos a un canal, y a cambio, los canales pasan a ser una manera elegante de aglutinar todos los vídeos en los que sale nuestro Youtuber (EN/sean o no subidos por él).

Se unifican así los suscriptores de todos los canales en el llamado “canal oficial de artista”. Algo muy útil para, por ejemplo, cantantes, que suelen contar con su propio perfil y otro gestionado por la discográfica, y que a partir de ahora podrán ofrecer un feed de contenido único.

En fin, que son movimientos entendibles por parte de una plataforma que empieza a verse acorralada por la llegada de servicios que vienen pisando fuerte (Twitch en el mundo de los videojuegos, Facebook Videos a nivel generalista…). Pero no lo vendamos como que gracias a esto se va a intentar moderar los discursos extremistas en Youtube, cuando realmente lo que hay detrás es un puro interés estratégico.

De billetes, vaya.

Pablo F. Iglesias

Consultor de Presencia Digital y Reputación Online, aportando masa gris como Ejecutivo de Tecnología y Seguridad en SocialBrains, que no es poco :).

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